Consejos para empresas tecnológicas» Ingeniería Electrónica a Tu Medida

diciembre 2, 20200

Si estás en pleno proceso de validación de tu prototipo y se acerca la fase de industrializar tu producto tecnológico, estás en una fase clave. Seguro que te acompaña esa mezcla de ilusión y motivación con ansiedad y nerviosismo. 

Y es que es cierto, la fase de industrialización es ilusionante. El prototipo que llevas meses (o incluso años) desarrollando y validando, va a materializarse, por fin, en un dispositivo IoT comercializable.

En este post te daremos algunas claves o consejos para la industrialización de tu prototipo electrónico.

 

¿Por qué es clave el proceso de industrialización?

Seguramente ya lo sabes, pero el principal problema de un desarrollo tecnológico es que llega un punto en el que debes dejar de implementar funcionalidades y características. Si no lo haces, en lugar de una pequeña placa con un circuito impreso, tu dispositivo se convertirá en un armatoste imposible de producir o integrar en el producto.

Para que nos entendamos; si tu dispositivo es, por ejemplo, un simple pulverizador programado, la placa electrónica que controla estas funcionalidades es muy simple y la podemos integrar en casi cualquier rincón del producto.  

Si por el contrario, tu dispositivo es un pulverizador que se puede programar a través de una APP móvil, que se comunica con otro tipo de dispositivos y que puede almacenar y reportar datos sobre su funcionamiento en la nube…  en este caso hablamos de una placa electrónica más compleja, más grande y más delicada.

Cuantas más funcionalidades tenga, mayor tamaño, mayor complejidad y lo más importante; mayor coste de producción. Por lo que no nos valdrá aquello de “vamos a añadirle una antena GPS por si acaso”. Y esto nos da la clave de nuestro primer consejo.

 

Consejo para la industrialización 1: Piensa estratégicamente

consejos uno piensa estrategicamente

En los procesos de industrialización de productos electrónicos, la principal clave está en tener la medida exacta entre la funcionalidad actual y las mejoras futuras. Porque seamos claros, cuando un dispositivo electrónico se lanza a producción, ya no puedes cambiarlo.

En muchos casos, la conectividad y comunicaciones de un dispositivo es sencilla y no hay mucha complicación. Suelen ser productos que ya están en el mercado con un estado de madurez avanzado y unas funcionalidades claras. Sencillamente hay que agregarles funcionalidades de comunicación, o lo que comúnmente se conoce como convertirlo en un dispositivo inteligente o conectado. Estos casos suelen ser fáciles de acotar.

Pero, ¿qué pasa cuando estamos lanzando al mercado un producto innovador? ¿Qué pasa si en lugar de implementar conectividad a una lavadora estamos hablando de crear algo desde 0? Efectivamente, la cosa se complica.

Obviamente, ya habréis realizado pruebas, validaciones, prototipos, revalidaciones y un sin fin de interacciones sobre el producto que os dan las claves de cómo va a ser el producto final. Pero seguro que sigue habiendo dudas sobre qué funcionalidades tiene que cumplir el producto final y cómo evolucionará en el futuro.

¿Y si en el futuro hay que conectarlo con otros dispositivos? ¿Con qué podrá conectarse? ¿Podrá gestionarse desde una app o solo desde un panel web? ¿Qué podremos controlar desde el cuadro de mando?

Por lo tanto, hay que intentar tener la visión estratégica suficiente para llegar al equilibrio entre lo que ahora mismo necesita el producto, y lo que una vez asentado en el mercado, los usuarios demandarán. 

¿Qué nuevas funcionalidades vamos a tener que implementar? ¿Qué desarrollo técnico implicará? ¿En qué afectará eso en el proceso de fabricación del dispositivo? ¿Me servirá la estructura actual y tendré que ampliar modularmente o tendré que fabricar desde cero?

Lo que está claro es que si no piensas de forma estratégica, en muchos casos te costará realizar un caro proceso de reindustrialización antes de lo que te gustaría, antes de lo que esperabas o lo que es peor, antes de haber amortizado el coste de la primera industrialización.

 

Consejo 2: Haz un presupuesto real

Consejo dos haz un presupuesto real

Otro gran dolor de cabeza es el coste de la industrialización.  Si ya has pasado por alguna, tal vez ya conoces esa sensación de sufrir porque estáis agotando el presupuesto que habíais determinado como límite. 

Pero claro… no habías tenido en cuenta que había que desarrollar una API que no tenías tiempo de desarrollar con tu equipo y habéis subcontratado. O no habías tenido en cuenta los materiales de acabado, o no habías tenido en cuenta que este componente está descatalogado y el nuevo es mucho más caro o que tenías que integrar sensores y actuadores con los que no contabas, y un sinfín de problemas que pueden llegar a surgir.

Desde Ingeniería Electrónica nos encontramos multitud de veces con proyectos que han sobrepasado el límite de la inversión que tenían prevista hacer por no haber realizado un análisis del alcance del proyecto debidamente. Porque una cosa es realizar prototipos con una Raspberry, y otra muy distinta, preparar un desarrollo a medida y optimizado para tu dispositivo IoT.

Así que sí, realizar un presupuesto que se ciña a la realidad es bastante complejo, pero es clave para el desarrollo y supervivencia de la compañía, así que será muy importante ser certero. Lo cual da paso al tercer consejo.

 

Consejo 3: Déjate asesorar

Consejo tres dejate asesorar

Es muy común entre el mundo de las empresas tecnológicas encontrarnos con equipos frustrados por no haber tenido toda la información necesaria antes de la toma de decisiones. Pero muchas veces, los propios equipos no se dan cuenta de que su afán por proteger sus ideas les ha llevado a vivir en una pequeña burbuja que les ha impedido conocer todos los problemas con los que podrían encontrarse.

Nuestro consejo desde Ingeniería Electrónica es que os dejéis asesorar. Tomad todas las precauciones pertinentes y firmad todos los NDA que necesitéis para sentiros seguros, pero compartid vuestro proyecto y principalmente vuestras inquietudes tecnológicas con otras empresas que hayan pasado por la misma fase o por profesionales y consultores que como nosotros nos dedicamos a asesoraros.

Ten en cuenta que, en la mayoría de los casos un pequeño coste añadido en la planificación puede ahorrar mucho dinero y disgustos en el futuro del proyecto y garantizar el éxito de la industrialización y venta del dispositivo.

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